Lunes me levanta de la cama, me pongo las ojeras que me vestirán durante todo el día, no me hagais hoy la vida imposible que tengo un humor de lunes y muerdo, estoy rabioso y cabreado con el mundo pero un cafe bien cargado me calma y vuelvo razonar más o menos lucidamente.
Vuelvo al trabajo de verdad pero lo hare de mentira, el lunes es el día del cambio de horario de vivir por la noche a vivir por el día, el lunes es el día del sueño y diambularé por la rutína esperando y deseando que se acabe el día y que no ocurra nada que rompa esa rutina y me haga hacer algo más del mínimo esfuerzo indispensable.
El lunes se acabará y el martes me levantaré con mejor cara.