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HISTORIAS DE UN CAMARERO DECADENTE

RECLAMACIÓN ACERTADA

RECLAMACIÓN ACERTADA

La noche transcurria tranquila bajo el agobiante calor que habia dejado el sol sobre el asfalto antes de retirarse, el cual no empezaria a disiparse hasta instantes antes de que el sol volviese a aparecer en el horizonte volviendo a recalentar la por mil veces maldita ciudad.

Por fortuna, el local estaba a mucho menos de su capacidad humana, lo que permitia a el equipo de aire acondicionado trabajar con normalidad manteniendo la temperatura fresca y con menos humos que de normal. Ella no era especialmente guapa pero sabia como sacar partido a la hora de vestir, moverse y sobre todo al hablar, su conversación me tenia intrigado tanto por el vacileo con el que mantenia la charla como por la manera que habia utilizado para captar mi atención. Así pues, yo y la muchacha manteniamos un amigable intercambio de palabras unidas que formaban frases gracias al poco trabajo que mi persona tenia que desempeñar esa noche debido a la falta de aforo en esa calurosa noche de agosto.

No obstante a pesar de que la noche prometia ser perfecta, se vio nublada por un pequeño suceso cuando un cliente se acerco a la barra justo cuando la conversación estaba en el punto crítico en el cual se decidirá si se triunfa o no se triunfa. En consecuencia decidí que bien podia esperar el cliente unos minutos hasta que solventase lo que tenia entre manos.

A el cliente, en cambio, no le parecio bien tener que esperar unos instantes mientras yo terminaba mi conversación y haciendo gala de una muy mala educación me comentó en un muy mal tono que yo estaba ahí para atender a la clientela y no para ligar con (y cito literalmente): "chavalitas de vida alegre". Ante la declaración de principios del cliente, como comprendereis, no me quedó más opción que mandarlo a la mierda con bastante más educación que la que habia utilizado para exponer sus principios, girarme y continuar mi alegre conversación con la "chavalita de vida alegre" con la que mantenia susodicha amena charla.

Pese a haber sido totalmente claro y conciso en mi sugerencia de que el cliente se fuera a la mierda, el cliente insiste en convencerme de que sus argumentos son sólidos y de que tiene razón a lo que le contesto que le he mandado a la mierda, que no le he cuestionado sus argumentos ni he dicho que no tenga razón, simplemente lo he mandado a la mierda.

Por supuesto el cliente se enoja un poco (mucho) y reclama a el encargado una hoja de reclamaciones en la que en el apartado del motivo de la queja escribe:

..."El camarero se niega a atenderme, de forma muy borde y desagradable, porque se encuentra ligando con una señorita"...


El encargado me da la hoja de reclamaciones para escribir la "contra" y escribo:

..."Me niego a atender a el cliente, de forma borde y desagradable, porque me encuentro ligando con una señorita"...


Firmo la hoja y se la ofrezco a el cliente para que firme el tambien, lee mi "contra", se pone rojo de ira, me lanza un millón o dos millones de improperios y de insultos y se marcha del local sin firmar la hoja de reclamaciones y sin llevarse una copia.

No se porque se enfadó, no hice otra cosa que darle la razón.

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1 comentario

Einyel -

Jajajajajajajajajaja para una vez que cumples el consabido "el cliente siempre tiene la razón"... Brutal ;))
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