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La bota subia y bajaba abriendo una nueva brecha de la cual brotaba la sangre cada vez que se estrellaba contra la cara del pobre chico que estaba echo un ovillo acurrucado en el suelo y medio inconsciente. La enorme cantidad de sangre que salpicaba con cada impacto no parecia importar al agresor que cada vez subia más el talón por detras de su espalda para impulsar su pie con más fuerza contra el pobre desgraciado que era el objetivo de los impactos. Cada vez que la bota bajaba, subia la factura del dentista.
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Lo sujetaban por los brazos entre dos y un tercero le golpeaba con ambos puños la cabeza, cuando incosciente por los golpes, su destrozada cabeza, caia sobre su espalda o sobre su pecho, era su estómago el que era castigado por los puños durante unos golpes asta que alguno de los tres lo cogia por la cabellera y le levantaba la cabeza sujetándola para que reciviera varios golpes más.
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Estaba como dormido, ajeno al mundo, con los ojos cerrados, tumbado sobre el suelo en una postura incómoda, pareceria que se habia quedado dormido debido a la borrachera sino fuera por las abundantes y aparatosas heridas que recubrian su cuerpo sangrando abundantemente que no parecian apiadar a los cinco jóvenes, que a su alrededor, continuaban pisándolo y sacudiendoles patadas.
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La primera vez que la barra de hierro se estrelló contra su cabeza, vastó para arrojarlo contra el suelo completamente inconsciente. Las decenas de golpes que recibio a continuación y que le rompieron casi todos los huesos del cuerpo le servirian para recordarle aquella noche para siempre.
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Hubiese sido una sonrisa preciosa sino fuera porque le faltaban un par de palas, hubiesen sido unos ojos preciosos sino fuera porque estaban amoratados por los golpes y la hubiera considerado guapa sino fuera porque todavia tenia en la cara las consecuencias de la última paliza, se fue rápido de la barra con dos copas, con la suya y con la del chulo para el que trabajaba. Etiquetas: golpes, palizas  Habia sido una noche larga, la fiesta habia acabado y los trabajadores contratados para recoger la carpa donde se habia realizado dicha fiesta, comenzaban a recoger las barras, las luces y el equipo de sonido, no obstante el recinto donde se habia celebrado la fiesta no habia sido desalojado del todo y todavia quedaban diversos grupos de fiesteros dispersos por el local avanzando hacia la salida. Un personaje claramente borracho se acerca a la barra con aire indeciso, nos observa, mira hacia los trabajadores que se encuentran desmontando la barra, se asegura que nadie le mira y en dos pasos se situa frente al tirador de cerveza, mira a derecha y a izquierda asegurandose de nuevo que nadie le mira, tal vez si no estuviera tan borracho, se daria cuenta de que todo el mundo le está mirando. Recoje un vaso usado de la barra, lo situa debajo del grifo de cerveza y con la otra mano acciona el tirador del grifo con lo que la cerveza empieza a manar hacia el vaso. Continua mirando a izquierda y a derecha para comprovar que nadie observa su robo pero sigue sin enterarse de que todo el mundo le mira, tal vez si mirase lo que está haciendo se daria cuenta de que la cerveza está callendo directamente sobre la barra puesto que el vaso está desfondado. El ladrón de cerveza continua intentando llenar su vaso sin conseguirlo durante 2 minutos de reloj hasta que uno de los empleados que se encuentran recojiendo la barra se cansa de reirse de la incompetenia del ladrón y le lanza un montón de vasos de plástico que le golpean en la cara. Desorientado el ladrón de cerveza cae de culo y sintiendose descubierto empieza a huir, tras caer al suelo de bruces un par de veces consigue salir por la puerta de salida entre las carcajadas de todo aquel que se encuentra en el recinto. El empleado que le habia arrojado los vasos se acerca a la barra y cierra el grifo del que todavia manaba cerveza. Etiquetas: ladron, cerveza  La muchacha bailaba al son de la música en la sala poco abarrotada de gente, tal vez fue debido a la poca afluencia de público por lo que a la muchacha se le antojó como buena la idea de descalzarse de esos molestos tacones que ivan a juego con su vestido para las ocasiones especiales. Cuando me di cuenta de que la muchacha bailaba descalza con los zapatos colgando de su mano por las taloneras, le recomende que se calzara puesto que el bailar descalza por una sala de fiestas es un tanto peligroso, no obstante la muchacha me respondio que solo habia bebido agua. Sin entender que tenia que ver el "solo beber agua" con el cortarse el pie con un cristal, le vuelvo a recomendar que se calce puesto que aunque el suelo parezca limpio, es muy posible que haya cristales o que al romperse un vaso por los alrededores, uno de los fragmentos acabe deslizandose bajo su pie produciendole un aparatoso corte. Ella contesta que le da igual, la música y ella son un solo ente y en ese estado de extasis el calzarse supondria un corte de rollo muy malo, le contesto que lo que realmente supondria un corte de rollo muy malo seria el tener que desplazarse rapidamente al hospital para que le cosieran el pie. La muchacha me dice que es consciente del riesgo y que corre de su cuenta, le digo que por una imprudencia suya un compañero mio tendrá que salir a la sala y limpiar el regero de sangre que vaya dejando, que cometa las imprudencias cuando solo le impliquen a ella, no obstante la muchacha me llama exagerado y continua bailando descalza. Cojo el vaso con el cristal más fino que se encuentra en la barra, llamo la atención de la muchacha y lo estrello contra el suelo a medio metro de sus pies descalzos los cuales son inmediatamente rodeados por decenas de fragmentos brillantes y cortantes. La muchacha se queda pálida, me mira incrédula y se calza inmediatamente. Etiquetas: descalza, corte  Café amargo:
El camarero sirve un cafe americano (Cafe solo con mucha agua) y el cliente le pide que le haga entrega de hasta 7 azucarillos más, los cuales arroja dentro de la taza en la que se encuentra su humeante cafe, no obstante el camarero se estraña de que el cliente, tras depositar tanto azucar en la taza, no de vueltas al cafe para facilitar la mezcla entre el azucar y el negro líquido.
Movido por la curiosidad el camarero decide preguntarle al cliente por el motivo por el cual no revuelve el cafe. El cliente contesta que le gusta el cafe amargo.
Café emplatado:
Un camarero con poco pulso sirve un cafe con leche en una mesa, la taza se encuentra apoyada sobre un platillo que es agarrado por el tembloroso camarero.
El cafe llega a su destino con mucho de su contenido derramado sobre el platillo, tras depositar el cafe sobre la mesa en la cual se encotraba la clienta que esperaba el cafe, percibe cierto reproche en la mirada tras percatarse en la piscina de cafe que se habia formado en el platillo.
El camarero se dirige a la clienta y le dice que cuando se acabe lo de la taza, puede seguir con lo del platillo.
Café Italiano:
Un cliente trajeado se acerca a la barra, solicita la atención del camarero y pide un Expresso en voz alta y clara no sin añadir a su acentuación un ligero tono italiano.
El camarero se da la vuelta, mira fijamente a el cliente y le pregunta que si es italiano a lo que el cliente le contesta que no, el camarero le da unos golpes amistosos en el hombro y en tono paternal le dice: ..."entonces, tu majete, lo que quieres es un cafe solo"...
Café capuchino:
Una clienta con un traje de marca pide un café capuchino a el camarero, el camarero se rasca su calva peinada con cortinilla, se rasca su panza cubierta por una camiseta de de tirantes llena de lamparones, mira hacia la máquina de cafe que tiene ronchas de óxido, manchas de cafe y de leche secas las cuales delatan una clara falta de mantenimiento y limpieza, vuelve a mirar a la clienta tras la mugrienta y aceitosa barra, se rasca sus peludos hombros y le contesta a la chica: ..."bonita, tu te has perdido... ...¿no?"... Etiquetas: cafe, cafeina  27 comensales, me encuentro sirviendo los postres.
¿Natillas?, a quien le faltan estas natillas, a ver por favor... ¿natillas?, ¿quien tiene natillas?, ¿has pedido natillas?... ...yo no, no tengo natillas... ...a ver por favor, ¿a quien le faltan las natillas?... ...a mi no, yo tengo arroz con leche... ...¿Natillas?, ¿quien tiene natillas?, ¿quien me ha pedido natillas?... ...yo no, yo no he pedido natillas... ...¿nadie a pedido natillas?, ¿natillas?, ¿nadie?.
Me llevo las natillas de vuelta a la cocina, pasan unos 10 minutos y procedo a servir los cafes.
...Oiga, perdone, llevo un rato esperando mi postre, les has sacado el postre a todos menos a mi... ...¿No serán natillas?... ...Pues si oiga... Mientras acabamos de dar las comidas, doy gracias por ser solo un extra y no tener que aguantar a la humanidad mientras llenan el buche. Etiquetas: natillas, comida, extra  Durante años de trabajo, creía que ya había presenciado a el camarero más borracho del mundo, pero por fortuna la vida nunca pierde la capacidad de darte sorpresas y durante una buena parte de la noche gocé de las aventuras y desventuras del que hasta ahora goza del título: "El camarero más borracho del mundo".
Lo bueno que tienen las fiestas que se celebran esporádicamente y que congregan a miles de personas es que es una buena forma de sacarte unos dinerillos extras de forma fácil (Se trabaja con plástico, cartón, cerveza y refrescos de tirador) y amena (puedes emborracharte sin que esto tenga graves consecuencias en tu trabajo, a no ser de que te emborraches mucho), que te ayuda a pasar mejor el mes, lo malo es que suelen ser en condiciones de trabajo poco controladas, poco higiénicas y poco profesional, en consecuencia el número de camareros amateurs que trabajan en estas fiestas es muy alto puesto que es altamente difícil encontrar camareros decentes (y pagarlos) para un día esporádico.
Así pues llegue a la zona de la fiesta, el recinto estaba organizado de tal manera que se dividía por barras puesto que la fiesta la organizaban varios colectivos, algunos de estos colectivos habían decidido contratar y pagar camareros de profesión mientras que otros colectivos habían decidido que los miembros de dichos colectivos serian los camareros, por turnos, para ahorrarse unos eurillos, aunque estos no hubieran servido una copa en la vida.
La barra en la que yo trabajaba se encontraba pegada a otra barra donde actuaban varios de estos camareros "amateurs" y tras ayudarles y enseñarles a como se cambiaban los barriles de cerveza, los bidones de refresco y solucionarles varios problemas con las bombonas de gas, estos camareros "amateurs" nos empezaron a coger cariño y era frecuente que sobre la separación de las dos barras se pusieran rondas de chupitos a su cargo.
El personaje al que durante el trascurso de esta historia lo conoceremos por "El Sucio" (por motivos que explicaré a lo largo de este relato), así pues "El Sucio" empezó su turno un tanto borracho y continuo bebiendo de una forma normal durante las primeras horas de su turno (claro está que llamamos normal al ritmo al que bebía "El Sucio" en comparación con como acabó bebiendo puesto que pocos mortales podrían seguirle en lo que a beber se refiere). Yo seguía a mis asuntos y para cuando quise darme cuenta y volví a fijarme en la barra en la que trabajaba "El Sucio", este ya se había desbocado.
"El Sucio" bebía de un baso apoyado sobre el posabotellas tras la barra, un cliente se acerca a la barra y le pide un cubata de ron, "El Sucio" con aparente dificultad de movilidad y comprensión del entorno debido a su estado etílico consigue arrojar unas gotas de ron dentro del vaso sin hielo, puesto que se le ha olvidado echarlos, tras rociarse el brazo y la mano que sostenía el vaso con el fruto de la caña de azúcar, tras esto "El Sucio" rellena el resto del vaso en el grifo de Coca Cola con dicho líquido. El cliente pone cara de pocos amigos al ser consciente de que el cubata que le van a servir ha sido puesto con tan poco acierto pero cambia la cara a asombro total al presenciar como "El Sucio" lejos de darle el cubata a el cliente, se lo lleva a la boca y le pega un gran sorbo, vuelve a apollarse en el posabotellas y continua tranquilamente bebiendo el cubata que acababa de servir. El cliente pide su bebida a otro camarero.
Otro cliente se acerca a la barra y le pide a "El Sucio" un vodka con limón, "El Sucio" consigue arrojar unas gotas dentro del vaso, que esta vez tenia hielo, tras bañarse en vodka al intentar atinar, no obstante ahora a descubierto que apoyando la cadera en la barra e inclinando el cuerpo hacia dentro de la misma, la estabilidad que se gana permite que caiga más bebida dentro del baso y se derrame menos, así pues tras rellenar el resto del vaso con limonada y para asombro del cliente, "El Sucio" se vuelve a apoyar en el posabotellas y empieza a beber del combinado que acababa de servir, el cliente le pregunta que es lo que hace y tras un intercambio de palabras en las que el cliente le explicaba lo que acababa de ocurrir a "El Sucio" que con cara de a quien le están explicando la teoría de la relatividad en etrusco intentaba comprender lo que el mismo había hecho, tras esta breve disertación el cliente consigue que "El Sucio" le vuelva a servir otro vodka con limón, tras esto "El Sucio" ignora el vodka que se estaba bebiendo y se sirve un nuevo ron con cola, se apoya de nuevo en el posabotellas y bebe de su recién servida bebida.
Los siguientes clientes que pidieron sus copas a "El Sucio" tuvieron que ver como la primera ronda que ponía era bebida por el mismo y se veían obligados a volver a repetir la petición o bien pedirle sus bebidas a otro camarero, "El Sucio" parecía ajeno al desarrollo normal de las cosas y por supuesto al de los acontecimientos. Cada vez que servia una copa se empapaba en alcohol tanto por dentro como por fuera y conforme avanzaba la noche, con cada copa que ponía, la tendencia a empaparse en alcohol más por fuera que por dentro iva en aumento.
En un instante la barra se llenó de copas a medio beber o casi sin empezar puesto que cuando "El Sucio" servia una nueva ronda (a la que le hacia el paso por la aduana) se olvidaba de la anterior.
"El Sucio" me cogió especial cariño, tanto que intento hacerme pasar por encima de la separación de las dos barras, para que trabajara junto a el cada vez que me abrazaba de forma cariñosa y efusiva cuando me invitaba a un chupito mientras que yo insistía en que fueran cosas suaves.
En una de sus invitaciones, "El Sucio" decidió que el siguiente chupito al que me iva a convidar fuese de vodka negro (Para el que no lo conozca es un licor cuya textura y color es parecida a la tinta del calamar cocinada y cuyo sabor tiene un ligero matiz comparable con el licor de mora pero con una mayor graduación). "El Sucio" tomo en sus mugrientas manos, cubiertas por infinidad de restos de licores y refrescos, una botella sin empezar de vodka negro y empezó a intentar verter el contenido de dicha botella sobre los dos vasos de chupito preparados para ser rellenados y bebidos. fue necesario que "El Sucio" acabase con 3/4 partes de la botella para llenar tan solo la mitad de los chupitos mientras el resto del líquido resbalaba por la barra hacia el suelo, no obstante "El Sucio" se percató de que los chupitos no habían quedado suficientemente llenos y vacio el resto de la botella sobre los vasitos sin que una sola gota de líquido aterrizase dentro de dichos vasos sino que salpicase sobre el abundante charco que había sobre la barra consiguiendo varios lamparones negros en la camisa de "El Sucio".
Levantamos los vasos y brindamos por alguna tontería, no obstante, "El sucio" no quedó saciado con el contenido del vaso y apoyando las dos manos sobre el charco de vodka negro que había sobre la barra empezó a lamer el mismo pero con la borrachera que portaba acabó cayendo de bruces sobre el y arrastrando la cara y el pelo por todo el charco de vodka negro mientras pegaba grandes sorbos del líquido derramado. Cuando "El Sucio" volvió a incorporarse toda su cara goteaba vodka negro (El vodka negro no se va de la piel si no se lava con agua y jabón durante mucho rato frotando enérgicamente) y caía por su cuello marcando largos lamparones sobre su camisa.
Conseguí eludir un abrazo y un apretón de manos que hubieran marcado para siempre la camiseta blanca que llevaba y "El Sucio" volvió a ponerse un cubata, olvidando el que se había puesto instantes antes de convidarme a un trago.
"El Sucio" llego a un punto en el que vagaba por la barra de un lado a otro y su descordinación no paraba de arrojar botellas y vasos al suelo que gracias al destino era de madera, cuando se servia un cubata le pegaba un par de tragos y lo depositaba en la barra, aunque a veces fallaba el blanco y lo depositaba unos centímetros antes de la superficie donde debía apoyar el culo del vaso y en consecuencia este caía al vacio, la barra donde trabajaba "El Sucio" era ya un caos y sus compañeros al límite de sus paciencia, lo empujaron fuera de la barra pese a que "El Sucio" intentó oponer resistencia pero que debido a su etílico estado no fueron mas que dos manotazos lanzados al vacio.
Con esto "El Sucio" al otro lado de la barra bebía de cualquie vaso que estuviera a su alcance, cosa que no importaba demasiado puesto que casi todos los vasos eran suyos y de echo acabó en un santiamén con todos los vasos que se encontraban a su alcance aunque en honor a la verdad cabe decir que la mayoría del líquido acabo cubriendo su camiseta y sus pantalones o en el suelo, debido a la total falta de coordinación boca-mano.
Cuando por fin terminó con todas las copas tanto propias como ajenas empezó a pedir que le sirvieran una copa a lo que sus compañeros se negaron y en consecuencia "El Sucio" intentó entrar a la barra para servirse la copa el mismo pero una enérgica patada-empujón por parte de un compañero suyo le hizo desistir de sus intenciones pero solo fue momentáneamente puesto que en un despiste consiguió colarse de nuevo dentro de la barra.
"El Sucio" no llegó a servirse la copa, cayó de bruces contra el suelo y rodó hasta debajo de una mesa donde se quedó etílicamente dormido y donde fue abandonado por sus compañeros cuando se cercionaron de que todavía respiraba.
Ahí se quedó "El Sucio", sus compañeros ya se habían marchado, nosotros nos ívamos, en el recinto de la fiesta tan solo quedaban unas pocas personas recogiendo equipamiento de imagen y sonido o barriendo la gran cantidad de desechos y el continuaba durmiendo sobre el suelo y bajo una mesa. Etiquetas: camarero, borracho  Mi gusto por lo absurdo y los portadores de historias absurdas es infinito, sobre todo cuando están borrachos, así que cuando de la boca de este especimen salieron historias que en si mismas eran un filón para los mineros de lo absurdo, no escatimé en gastar simpatia para que dicho especimen no huyera de la barra y se llevase consigo esa cantidad de absurdeces y locuras para contarselas a otro que no fuera yo.
Describiendo a este individuo, siempre con sus propias palabras, se podria decir que delante de mi tenia a un personaje cuya dedicación era pelar palomas, trabajo que compartia con el de ser templario, es más, era el jefe templario de la comunidad donde el residia, podia leer el futuro y en las mentes de las personas, de echo, se ofrecio a decirme el dia y la manera de mi muerte, circustancia que no quiso revelar por más que le insisti una y otra vez, me comentó la de gente que habria que castigar (tal y como harian los templarios), sin olvidar que era un ferviente religioso (no olvidemos que era templario) que me ofrecio a convertirme al cristianismo a ostias (puesto que discutir de una forma fanática de religión y política con borrachos extremistas defendiendo la postura contraria, es uno de mis pasatiempos favoritos). La discursión hubiese continuado de forma agradable y amena de no ser porque en un gesto emocionado, mi interlocutor alzó los brazos por encima de su cabeza y bajo su americana se dejo ver una el tenue brillo de una automática colgando bajo su sobaco.
Tras eso terminé las discursión, no sin antes llevarme un par de últimos tesoros y de que el tipo me invitase a una paella y a navegar en su barco.
El resto de la noche me la pasé analizando la esdrújula conversación que habia mantenido con el templario, con la esperanza de que los tests psicotécnicos que realiza la policia en las pruebas de accesos no fuesen tan fáciles de burlar.
Tiempo despues me enteré de que no era el único al que el templario habia iluminado con su sabiduria y que en sus correrias por la ciudad habia realizado la misma hazaña en otros lugares en los que incluso llegó a empuñar su arma para mostrar dicha herramienta a su interlocutor y que yo no era el único camarero invitado a una paella y a navegar en su barco...
... y si, los tests psicotécnicos de la policia si que son fáciles de burlar. Etiquetas: templario, pistola
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